lunes, 2 de septiembre de 2013

Francisco de Goya: ¿Dónde está su cráneo?

El maestro Francisco de Goya y Lucientes llega en 1824 a Burdeos, donde encontró una paz mental y una estabilidad espiritual que había perdido con el clima político en el que estaba sumida España y el pesimismo por su sordera.

Durante su estancia en Burdeos vuelve a España solo en una ocasión, para cumplimentar los papeles de su jubilación en 1826.
Tras su etapa de "Pinturas negras" volvemos a encontrar en su producción obras con mucha luz como La lechera de Burdeos (1827) que destaca por el cambio radical de la paleta y la gran carga melancólica de la obra. ¿Qué añora Goya? posiblemente su plenitud, la juventud perdida.

En abril de 1828, el día 16, ya en la cama por una aparatosa caída, y con su salud muy debilitada, fallece de madrugada acompañado por su familia y amigos.
Varias teorías defienden que pudo morir de una plumbosis (intoxicación por una exposición muy alta y prolongada al plomo) lo que podría haber sido la causante de su sordera y del proceso tumoral en el que estaba inmerso.

Es entonces cuando se decide enterrar al pintor en el mausoléo del cementerio de Chartreuse en el que se encontraban los restos de su gran amigo y consuegro Martín Miguel de Goicoechea, fallecido tres años antes.


La tumba del artista fue encontrada en 1880 por Joaquín Pereyra, cónsul español en Burdeos, los huesos permanecieron allí hasta 1888, cuando se exhuman los cuerpos de los dos amigos, cómo sería el rostro de Pereyra, al comenzar a exhumar los cuerpos y ver incompleto el cuerpo de Goya.

Efectivamente se exhumaron dos ataúdes, uno situado abajo, forrado de zinc, y que por localización debió ser enterrado con anterioridad, por lo que se pensó que sería el de Goicoechea.
Encima de este encontraron el ataúd del pintor, de madera, mucho más sencillo, y con restos de seda marrón, que pudieron pertenecer al sombrero con el que presumiblemente se enterró al pintor.

Los restos de los dos fueron repatriados a España tras muchas diligencias, y un poco de desidia española, en 1888 y depositados en  San Isidro.

Es  en 1919 cuando los restos del maestro fueron depositados en la Ermita de San Antonio de la Florida, bajo sus pinturas, para que su descanso eterno esté bajo su magnífica obra.

Llegados a este punto, el misterio es: ¿Qué pasó con la cabeza del pintor?
Existen varias hipótesis sobre lo que se hizo con ella y su paradero.
Una de las primeras es que fuera decapitado antes de ser enterrado, ya que no se encontraron marcas de apertura en el ataúd, o que hubiera sido sutilmente abierto.
La sustracción del cráneo debió hacerse antes de su completa descarnación ya que no se encuentra ningún diente ni parte de hueso.
Múltiples historiadores defienden esta teoría ante el auge de la frenología, que es una "rama" de la ciencia que defiende que se pueden averiguar aspectos de la personalidad de las personas, e incluso rasgos criminales por la forma del cráneo.

Hay, quien incluso, se atreve a defender que el propio Goya (quien se cree que era defensor de esta pseudociencia) accedió a que su buen amigo Jule Laffargue le cortara la cabeza después de muerto, a mi me parece una teoría demasiado osada la verdad.

Otra de las teorías un poco descabelladas, es la que cuenta que el cráneo llegó a manos de Dionisio de Fierros, quien en 1849 pinta una vanitas en la que en su parte posterior encontramos la inscripción Cráneo de Goya pintado por Fierros.
Se dice que el hijo de Fierros, titulado en medicina llevaba el cráneo sin saber de quien era y se lo arrojó a un perro mastín que lo perseguía.
Personalmente esta teoría me parece poco acertada, ya que está escrito a posteriori con otra caligrafía.

Para mí, personalmente, creo que algún apasionado de la obra del maestro, no lo culpo por ello, y defensor de las teorías frenológicas, lo sustrajo poco después de ser enterrado, y que por ello y la posterior degradación del ataúd, no se notaba la apertura del mismo.

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